La Nueva España 03/01/2025
La multinacional supedita el cambio de float a una rebaja
salarial del 13 por ciento, mientras las centrales advierten de que no están
dispuestas a perder derechos
La dirección de la multinacional Saint-Gobain Cristalería
tiene claro el objetivo de que los sueldos de sus empleados en Avilés reduzcan
su crecimiento a solo un uno por ciento durante el período de vigencia del
próximo convenio (lo que está sobre la mesa son cinco años).
La empresa propuso hace unos días a los sindicatos esta
medida y otras más –reducir su aportación al plan de pensiones de un 3 a un uno
por ciento, por ejemplo–, aunque lo había empezado a deslizar en reuniones
"informales" –así las llamaron– a finales del pasado verano, justo
después de que se hubieran solucionado las dos averías del horno float que
pararon la producción en La Maruca. No consiguió que los representantes
sindicales las aceptaran: le dijeron que no estaban dispuestos a perder el 20
por ciento de sus sueldos (por entonces por ahí andaba la quita)
Tras seis reuniones del convenio –esta vez
"formales"–, el pasado día 23 llegó el séptimo encuentro: el de la
propuesta definitiva de la empresa (los sindicatos mayoritarios lo llamaron
así; los otros, los minoritarios, hablaron de "preacuerdo"), una
propuesta definitiva que implicaba la rebaja salarial que CSI calculó en un 13
por ciento en cinco años. CC OO y SOMA-FITAG-UGT firmaron la propuesta –CSI no
lo hizo–.
Para darle validez, había que someterlo a escrutinio de las
asambleas generales –están previstas para después de Reyes–, es decir, la
empresa ha puesto sobre los hombros de los representantes sindicales la espada
de Damocles del porvenir de la fábrica de Avilés. Dejó por escrito que el
acuerdo que defiende "asegura la construcción de un nuevo horno", que
es el elemento crucial en la fábrica de La Maruca: o los trabajadores aceptan
su propuesta o el porvenir se vuelve turbio.
Se da la circunstancia de que los trabajadores de la
multinacional habían iniciado la negociación del convenio actual con una idea
clara: que no iban a pagar ellos la construcción del nuevo horno. La empresa no
era de la misma opinión. En todo caso, la dirección de la compañía era
partidaria de una merma sobrevenida en la masa salarial de los trabajadores de
la compañía. "Nuestros sueldos, que somos unos trescientos, poco pueden
ayudar a construir el horno", apuntaron fuentes sindicales.
Mientras llegan las asambleas generales, ayer se celebró una
parcial (de CC OO). A resultas de ella, su sección sindical ha matizado su toma
de postura del día 23: "No vamos a respaldar ni proponer en referéndum
medidas que supongan precarización o pérdida de derechos laborales,
especialmente cuando no se han explorado vías reales de negociación para lograr
un convenio justo y adaptado a la realidad laboral". Y reprochó: "La
empresa parece querer construir un relato para trasladar a la multinacional — e
incluso justificar públicamente ante autoridades políticas y la población de la
comarca— que los trabajadores nos negamos a negociar o a mejorar la
competitividad".
La sección sindical de SOMA-FITAG-UGT tiene previsto reunir
a los suyos el próximo lunes. En el orden del día prima "la reconstrucción
del horno".
Lo que viene
Lo que está encima de la mesa son dos posturas que a fecha
de hoy distan mucho de estar cerca: los trabajadores quieren defender los
derechos adquiridos y la dirección considera que la inversión en el horno tiene
aranceles que abonar (se garantiza el futuro de la fábrica en Asturias, una de
las más antiguas del Principado).
El horno actualmente no está en sus mejores horas (es de
2008 y su vida activa no supera los tres lustros): este verano vivió dos
averías consecutivas que casi hizo que se viniera abajo. Los trabajadores
califican la viabilidad de la infraestructura como "hiperprecaria",
con la bóveda temblando. Y, en la comarca del Bierzo, hay un proyecto de un
nuevo horno.
https://www.lne.es/aviles/2026/01/03/construccion-nuevo-horno-saint-gobain-125327836.html