05/03/2026
El pasado viernes la compañía dio a conocer sus fabulosos beneficios: nada menos que siete mil y pico millones de euros. Esta noticia fue acompañada de la estrategia para 2026: beneficiarse de la necesidad de vivienda y de las ayudas públicas. Es decir, de nuestra necesidad y de nuestros impuestos.
Mientras tanto, nuestro salario permanece congelado en 2025, gracias a una prórroga de convenio regalada por el resto de actores sociales.
Si bien fue la empresa quien abrió el melón de la negociación, lo hizo única y exclusivamente para recortarnos derechos. Ningún regalo. Una negociación que, no lo olvidemos, comenzó este verano con reuniones secretas de las que fuimos excluidos.
Pero la plantilla está demostrando que lo tiene claro: cuáles son sus condiciones. No podemos permitirnos bajar del IPC ni perder derechos. Por la parte social, después de que tanto nosotros como la asamblea instáramos a ello, se consensuó una plataforma negociadora y se solicitó una reunión, que tuvo lugar el día 9 de febrero, más de un mes después de la anterior.
Han transcurrido más de dos semanas desde que la Dirección, en un ejercicio evidente de falta de respeto y de voluntad negociadora, decidió levantarse de la mesa sin siquiera escuchar la propuesta presentada por la parte social.
Desde CSI entendemos que la empresa no puede fijar a su antojo ni el marco ni los tiempos de la negociación colectiva, y mucho menos paralizarla, especialmente cuando los avances comienzan —aunque sea de forma incipiente— a resultar favorables para la plantilla.
Ante esta situación, y con el objetivo de impulsar la negociación y generar un contexto más equilibrado, hemos puesto en conocimiento de la Autoridad Laboral los hechos que, a nuestro juicio, constituyen un abuso de derecho y una clara ausencia de buena fe negociadora por parte empresarial.
Asimismo, queremos evitar que nadie se sienta tentado a reunirse de manera paralela, ni desde la mesa negociadora ni otros actores sin legitimación y alineados con la postura empresarial, contribuyendo así a generar un clima de miedo entre la plantilla. Ese escenario solo favorecería el objetivo de la empresa: que aceptemos la pérdida de derechos consolidados.
#QueNoTeEngañen